Puro, simple y descontracturado, sin dejar de ser sofisticado, el Concept-car Citroën Lacoste plantea un nuevo hito en la definición del vehículo del futuro: un vehículo cuya voluntad es poner fin al dictado del «cada vez más» que en ocasiones asedió al mundo automotor.
Para cultivar su carácter lúdico, simple y elegante, el interior privilegia colores evidentes como el blanco y el azul muy oscuro que resultan realzados por varios toques de un amarillo muy vivo.